Archivo del Autor: Joaquín Sánchez Baillo
Diamond Flash: El héroe que no es.
La primera vez que supe de Carlos Vermut fue cuando mi amiga Elena me enseñó en su portátil su cortometraje Maquetas. Este corto, que fue ganador del Notodofilmfest, me pareció muy interesante y divertido. Demostraba un talento especial para jugar con el drama, la comedia negra y con ciertos elementos de la cultura de nuestro tiempo, algo que no siempre es fácil y que, personalmente, valoro mucho. Tiempo después, este mismo cineasta, me dejó bastante impresionado con su corto para el REC Murcia: Michirones. Una pieza extraña, colorista (con power ranger incluido) y llena de un sentido del humor basado en una visión muy particular de lo que podríamos llamar “lo cotidiano”. La verdad es que veo mucho de esos dos cortos en el primer largo de Carlos Vermut, Diamond Flash, que tuve la oportunidad de visionar el pasado viernes en la filmoteca Regional Francisco Rabal.
Lo cierto es que, hacía tiempo que andaba detrás de tener la oportunidad de verlo. Supe de su existencia cuando estábamos cerrando la programación del primer C-FEM, e incluso estuvimos pensando en intentar traer el largo para su proyección dentro de la muestra del festival. Sin embargo, ya era muy tarde para hacer cambios de programación de la muestra y no lo hicimos. Afortunadamente, la filmoteca se ha ocupado de traernos la película.
Si hay algo que puedo decir de Diamond Flash es que es una película difícil. Es densa, personal, avanza lentamente, es ambiciosa a su modo y, sobre todo, es una película muy oscura. Un tema tan escabroso como es el de los malos tratos es tratado en la película (por no hablar de otros) con una naturalidad que a más de un espectador le ha resultado incómoda. Sobre todo por tratarse de una película de mujeres, una película en dónde ellas llevan todo el peso de la historia. En dónde son víctimas y verdugos al mismo tiempo. Pero, es precisamente esa naturalidad, y la frialdad con la que el autor aborda toda la narración lo que hace que me parezca una película inteligente. Una obra cuya planificación revela, en ocasiones, la libertad de producción con la que ha sido realizada y que creo muy atractiva. Además, la película está dotada de un humor negro (y de una ironía tristemente trágica), sofisticado pero sencillo, en continua lucha con la tragedia. Una mezcla que dota a la obra, aún más si cabe, de un aura especial.
Sin embargo, no creo que Diamond Flash sea una película que aborde la tarea de contarnos algo desde la perspectiva de sorprendernos con una historia. En mi opinión se acerca mucho a propuestas de realizadores que prefieren contarnos lo que se escribe en las esquinas de las grandes aventuras, antes que narrarnos la aventura en sí. Y es que detrás de todo lo que no vemos en esta película hay una gran aventura, con enigmático enmascarado incluido.
Casi para terminar, comentaré algo que considero curioso. Es algo que nunca antes me había pasado viendo una película, y es lo siguiente: Cuando acabó la proyección me quedé pensando en que si Diamond Flash era una buena película, tal vez podría ser una gran novela gráfica. Sé que esto que digo no parece tener mucho sentido (salvo porque el autor es un conocido escritor y dibujante de comics). La verdad es que la forma de plantear la película, su narración y como juega con el tiempo a través de capítulos, me evocaba mucho a un lenguaje propio de una novela gráfica . Tal vez es una cosa mía, pero tuve esa sensación.
Sería injusto terminar este texto sobre la película sin hacer referencia a sus actrices (y actores). Porque Si algo tiene Diamond Flash son buenos actores. Carlos Vermut ha seleccionado un casting potente. Desde luego esta historia no hubiera podido funcionar sin unas actrices que la mantuvieran en lo alto en ciertos momentos.
En definitiva, una película realmente independiente. Una película que a muchos les costará digerir, pero que demuestra el talento de un realizador del que, yo al menos, espero seguir disfrutando en el futuro.
PD: No voy a hacer ninguna referencia al hecho de que sea una película autofinanciada, con muy poco dinero y rodada con una Lumix GH2 (cámara que conozco bien). Creo que, al final, cuando el tiempo pase el hecho de ser una producción mínima y valiente es algo anecdótico. Lo que queda es la película, la obra y la intención de ser realizada. No se trata del dinero que tengas, se trata de lo que vas a hacer. De lo que haces, en realidad. Así que en ese sentido felicitaremos a su realizador/productor, pues ha llegado a la línea de meta sin tropezar. Eso sí que merece un aplauso. Eso sí que es difícil.
DRIVE
La película DRIVE es una de las últimas sensaciones cinematográficas del momento. Una película que genera todo tipo de comentarios, tanto a favor como en contra. Pero sobre todo hace una c0sa: que la gente vaya al cine. Así que vamos a celebrar, por un lado, que haya llegado a las pantallas españolas, porque un servidor cree que es de esas películas que hacen afición al cine. Sin embargo, también creo que es una película un poco tramposa; pero necesaria. Tal vez porque cubre un hueco estético, e incluso generacional. Así que celebraremos, por otro lado, el paseo por el cuidado y divertido artificio que nos ofrece.
DRIVE, es esa película que hace del enigma del personaje principal su principal baza para no contarnos nada. Nunca sabremos nada de ese hombre tranquilo, enigmático, despiadado pero de buen corazón. Ni casi nada de ninguno de sus personajes o del mundo que le rodea. Hay que reconocer que tiene su valor el ser capaz de convertir en héroe a un personaje tan lejano y artificial; tal vez como autentico reflejo del carácter del escenario que envuelve a la historia: Los Angeles. Así que sí; se le debe de reconocer al director la capacidad de construir una historia vacía (y digo esto sin haber leído el libro en el que está basado el guión) sobre la luz de unos fuegos artificiales espectaculares y bellos pero baratos. Uno no sabe bien si la película cuenta una historia o simplemente existe como justificación de un motivo estético.
En algunos foros ha sido definida como una película de acción de “arte y ensayo”. Pues será que eso. Es una buena definición. Sobre todo si nos apoyamos en la idea de que DRIVE no quiere contarnos nada, sólo ofrecernos una degustación.
Diría que DRIVE es como un cuento de hadas y duendes, princesas y caballeros en los que mueren muchos pero nunca sufren, ni sangran o, si lo hacen, es porque son malvados y ese es su castigo, o porque la tragedia les envuelve como seres desgraciados pero bondadosos. Y digo esto porque el prota de DRIVE deja un reguero de sangre y cadáveres a su paso sin que nadie se percate, conduce a cientos de kilómetros por el centro de la ciudad y se pasea por LA con la chaqueta ensangrentada y nunca pasa nada. Salvo que le da lo suyo a los malos muy malos. Al parecer es ese aura de incorruptibilidad y espíritu justiciero lo único que necesita para que nadie se interponga en su camino.
Esta claro que el prota de DRIVE es la versión moderna y motorizada del caballero que busca fortuna, totalmente desarraigado y que comente el error de engancharse a algo de lo que huye: la emoción auténtica.
Podríamos encontrar un referente anterior en “León, el profesional”. Es lo que se me viene a la cabeza, aunque también está claro que la relación entre los personajes y la evolución de los mismos en la cinta de Luc Besson es mucho más interesante e impactante. Aunque al final es, más o menos, lo mismo. Una máquina fría y perfectamente engrasada que pierde su condición de frío espectro social cuando encuentra algo que le toca su alma humana.
Sí, DRIVE es una película artística de acción, o un corto. Uno con poco diálogo y que se ha pasado de duración. O, simplemente, es la película que la MTV hubiera producido en 1982 si la MTV se hubiera dedicado a eso, a producir películas para museos en aquella época. O un reflejo de lo perdidos que estamos en esta época en la que vivimos.
Sea como fuere, me reitero, es una de esas películas que hacen afición al cine. No se le puede pedir mucho más. Tampoco creo que quiera ofrecer, ni siquiera, eso.
POR TUS OBRAS TE CONOCERÁN
“No recomendaría seguir mi camino. Es demasiado trabajo. A veces me pregunto ¿por qué sigo? Porque las alternativas no me convencen. De vez en cuando, la gente me pregunta si deberían ser guionistas o directores. Y les suelo decir que, si encuentran la felicidad en cualquier otro campo, adelante.
Si te dedicas al arte es porque no tienes elección. “
Paul Schrader, guionista de cine.
Extraído del documental “Tales from the script”
Estas palabras, del famoso guionista Paul Schrader, me dan la excusa perfecta para hablar de lo que, para mí, supone la creación artística desde un punto de vista íntimo. Algo que sólo está recomendado para el yonki creativo, para aquel que no está satisfecho con la realidad que le rodea y necesita, de una forma constante, reinventarla, repensarla y cuestionarla. Para ese que, de alguna forma, entendió que lo que hace es producto de quien es. Y no al revés.
Si para un creador hay algo así como un “infierno común”, sin duda ese es el escenario de la insatisfacción personal y privada en el que vive la mayor parte del tiempo, y de todos los deseos contrapuestos que uno puede encontrar en ese estado. Y es que en todo creador hay un ego, una voz interior que desde la suficiencia que le proporciona su propia creatividad le dice “eres bueno, puede que muy bueno; destacas. Mereces más, puedes hacerlo”. Al mismo tiempo hay un sentimiento crítico que no para de gritar: “eso no es suficiente, no lo es”.
Sí.
Además, y finalmente, hay que sumar una tercera voz: la que te dice que podrías estar haciendo cualquier otra cosa más sencilla y práctica. Que sería más feliz si no pensaras tanto. Tener una vida más “fácil y normal”.
Pero eso es imposible. No podrías intentar hacer otra cosa. Porque lo que haces te define y te identifica, te hace encontrar a tu verdadero YO. Aunque ese YO no te guste, ni te haga feliz a largo plazo. De eso va el arte, al menos para mí. Crear es un proceso que en parte se basa en encontrarte cara a cara con quien eres para felicitarte y odiarte al mismo tiempo.
Son muchos los creativos que desde una melancolía cierta, aunque un poco llorona, se quejan amargamente de esa insatisfacción que les impulsa a crear y a expresarse, pero de la que no consiguen zafarse. Se quejan de la infelicidad incompresible que les genera su estado. De cómo desearían un mundo azul, y de cómo sólo consiguen verlo todo gris. No es que no puedan huir de esa sensación, que pueden, es que si lo hacen dejan de ser quienes son. Y eso sí que les da miedo. Al fin y al cabo, serán artistas amargados pero al menos son artistas.
Así que podríamos decir que lo peor es que todas las voces tienen algo de razón. La lucha interior está servida. Una lucha muy dura que no te llena sino que te vacía si no encuentras el virtual confort del equilibrio que la madurez puede llegar a darte. Pero, aún así, siempre vas a tener a esas tres voces peleándose dentro de tu cabeza.
Dicen que “por tus obras te conocerán”. Y tanto que sí. Pero nadie te dice que tú, también, te conocerás por tus obras. Más que los demás.
Rodando el nuevo vídeo-clip de Aniceto y los Intocables!
Aquí, en pequeñito y sobre estas palabras, podéis ver una imagen sin etalonar y en exclusiva del nuevo vídeo-clip de Aniceto y los Intocables. El vídeo es para la canción SOPLA, que está incluida en su, lógicamente, nuevo disco.
¡Está siendo un trabajo de guerrilla total! Hemos rodado en un desguace rodeados de coches destruidos a pleno sol murciano, con sus consecuencias. Hemos rodado, también, en carreteras secundarias…¡y aún nos queda un poquito! A eso que vamos.
Lo estamos grabando con la GH2, en lo que está siendo su bautismo de fuego. Poco a poco vamos aumentado los objetivos y eso nos está ofreciendo nuevas oportunidades a la hora de contar nuestras historias. La cámara responde muy bien hasta 1250 de ISO y el AVCHD funciona mejor de lo esperado. Eso sí, graba a 24p y eso es algo a tener en cuenta
Lo más sorprendente es que la lente 14-140 que viene con la Lumix es mejor óptica de lo que pueda parecer en un principio, me está gustando mucho. No es muy luminosa, no te permite abrir a F2,8 ni nada por el estilo, pero trabajando a F5.6 y con algo de mañana puedes conseguir unos resultados muy satisfactorios, con fondos rotos y esas cosas. Ya veréis el resultado final. También estamos usando el 40mm de Lumix, esa óptica sí que da juego y es muy cañera. ¡Un todo terreno!
Bueno, queda poco tiempo para que disfrutemos del resultado final…¡A ver que tal!











